Después del terremoto: cuando la tierra deja de temblar, pero las emociones continúan

Los terremotos no solo sacuden edificios y ciudades. También movilizan nuestro mundo interno. Incluso cuando el peligro ha pasado, muchas personas continúan experimentando miedo, ansiedad, incertidumbre o una sensación constante de alerta.

Si viviste el reciente terremoto en Venezuela o tienes familiares y amigos afectados, es importante recordar que las reacciones emocionales que experimentas son respuestas humanas ante una situación extraordinaria.

Cuando el cuerpo sigue en alerta

Después de un evento inesperado es frecuente sentir:

  • Dificultad para dormir.
  • Sensación de nerviosismo o sobresaltos.
  • Miedo a que ocurra otro sismo.
  • Necesidad de revisar constantemente noticias o redes sociales.
  • Cansancio emocional.
  • Tristeza o preocupación por familiares y seres queridos.

Estas respuestas forman parte del intento del organismo por recuperar la sensación de seguridad.

La mirada de la Terapia Gestalt

Desde la Psicoterapia Gestalt, el primer paso no es luchar contra lo que sentimos, sino tomar conciencia de ello.

Negar el miedo no hace que desaparezca. En cambio, reconocerlo permite comenzar a integrarlo.

Pregúntate con calma:

  • ¿Qué estoy sintiendo en este momento?
  • ¿Dónde percibo esa emoción en mi cuerpo?
  • ¿Qué necesito hoy para sentirme un poco más seguro?
  • ¿Qué sí está bajo mi control en este instante?

La Gestalt nos recuerda que la conciencia del presente es un recurso para recuperar estabilidad cuando todo parece incierto.

Volver al aquí y ahora

Después de un evento traumático es común que la mente viaje constantemente hacia lo que podría pasar.

Respirar profundamente, observar el entorno, sentir el contacto de los pies con el suelo o compartir con personas de confianza son pequeñas acciones que ayudan a recuperar el contacto con el presente.

No se trata de olvidar lo ocurrido, sino de evitar que el miedo dirija cada una de nuestras decisiones.

La importancia de acompañarnos

En momentos como este también recordamos que nadie tiene que atravesar el dolor en soledad.

Conversar con la familia, escuchar a los niños, permitir que los adultos mayores expresen sus emociones y buscar apoyo cuando sea necesario fortalece la capacidad de afrontar la situación.

La solidaridad también es una forma de sanar.

Cuando buscar ayuda profesional

Si con el paso de los días las emociones aumentan en intensidad, aparecen ataques de ansiedad, el miedo impide realizar las actividades cotidianas o el sufrimiento se mantiene de forma persistente, es recomendable buscar acompañamiento psicológico.

Pedir ayuda no es una señal de debilidad; es un acto de cuidado hacia uno mismo.

Un mensaje para Venezuela

Como Escuela de Gestalt, desde CENAIF queremos expresar nuestra solidaridad con todas las personas afectadas por este acontecimiento.

Sabemos que las heridas emocionales también necesitan tiempo y atención. Confiamos en la capacidad de las personas y de las comunidades para reconstruirse, apoyarse mutuamente y encontrar nuevas formas de seguir adelante.

Hoy más que nunca, recordemos que el cuidado, la presencia y el encuentro humano son parte del camino hacia la recuperación.

A todas las familias venezolanas: no están solas.